Cuando mi amigo me envió su último mensaje, pensé que estaba bromeando. Pero ahora, tras dos meses sin saber nada de él, ya no sé qué pensar. Así que opto por transcribir literalmente el contenido de dicho mensaje para que cada lector pueda extraer sus propias conclusiones:
!ojepse nu ne odaparta yotse, orrocoS¡





