En la tranquila casa de Sofía, una niña de cuatro años, la armonía familiar se desvanece en una atmósfera
cargada de secretos. Aunque su madre derrocha ternura y su padre busca conectarse con ella a través
del juego, hay algo perturbador que se oculta entre las paredes de la casa.

Una noche, mientras Sofía juega en su habitación, su madre entra y, con un tono de preocupación apenas
perceptible, le pregunta con quién está jugando. La respuesta despreocupada de Sofía, "con papá",
provoca en su madre una tristeza repentina, una sombra fugaz que oscurece su semblante.

Más tarde, mientras Sofía y su madre disfrutan de un momento juntas viendo la televisión, la presencia
de su padre irrumpe en la habitación.

Al ver a su hija sola, decide acompañarla. El corazón de Sofía se
llena de alegría al ver a sus dos padres juntos, una rareza en su hogar. Sin embargo, detrás de la aparente
felicidad, Sofía se encuentra sola en la casa, acompañada solo por los espectros de sus padres, cuya
presencia solo sirve para no sentirse sola tras el trauma generado por la pérdida de ambos progenitores.






