Yo solía pensar que repulsión, miedo y horror eran lo mismo, pero hoy he descubierto la diferencia. Repulsión fue lo que sentí cuando entré en aquella habitación siniestra y me encontré frente a un cadáver putrefacto. El miedo empezó cuando vi que aquel cadáver empezaba a moverse. Y el horror estalló cuando me di cuenta de que lo que tenía delante no era un cadáver putrefacto, sino un espejo.





