Mirada Sin Alma

Mirada Sin Alma

Debes poner en su bracito derecho, una cinta roja, tú sabes, los bebés pequeños no deben ser "ojeados". Le comentaba vecina de Marta, alegre por el nacimiento de la pequeña Silvia.


No te preocupes vecina que lo haré luego, que al menos tenga un mes de nacida, solo lleva 17 días. Silvita, mi bebé estará protegida en la casa. Le respondió Marta, risueña. Esa misma mañana, debido a ser madre soltera, Marta debía ir de compras al mercado, claro, teniendo en cuenta que el establecimiento se encontraba a dos cuadras de su morada, decidió ir con su pequeña en brazos; sigilosa y con total cautela Marta, se dirigía a su destino, pero una extraña mujer, no reconocida dentro de la localidad, prácticamente la seguía, Marta miraba algo incómoda, pero con disimulo a la extraña mujer vestida de blanco, "Ella", tenía la mirada algo perdida, caminaba vacilante y con la vista hacia abajo, bueno, al menos eso podía divisar Marta en cada intento de verle el rostro. Aceleró el paso, hasta llegar a su destino, una vez dentro se sintió protegida, suspiró y comenzó con las compras.

Lo halagos no se hicieron esperar por el resto de compradoras, todas dirigidas hacia la pequeña Silvia, este suceso hizo olvidar por completo el ligero acoso que "ella" le había propinado, claro, con el prejuicio de por medio, o, brindad la seguridad de su hija le había dado como respuesta evadir a la mujer. Mientras los pagos se realizaban y se quedó sola con la bebé, debido a que el vendedor fue por cambio del billete. El ambiente se puso un tanto denso... de pronto una melodiosa voz hizo su aparición...
- Hola, su hija es hermosa. Le dijo "Ella" con la mirada a las mamas de Marta.
 

- Si, muchas gracias. Le respondió Marta algo agitada y poco confortable.


Entonces, "Ella" le mostró su bellísimo rostro, abrió los ojos, al hacer esto. Marta se inmutó de inmediato, era la primera vez que veía una persona con los ojos de distinto color.
La mirada de Marta se prendió en aquella mejor, no podía dejar de verle directamente ambas iris de "Ela", quedó cuasi hipnotizada, en ese corto tiempo, "Ella" comenzó a sonreír y acaricio la frente de la bebé. Marta, pasmada por el suceso, se quedó callada e inmóvil. A la par, "Ella" fijó la mirada en Silvia, abrió sus ojos y tras repetir algo inentendible, besó en la frente a la pequeña, posteriormente exhaló en su rostro, finalmente inhaló y se fue...

Durante todo el resto día, Silvia durmió y se despertó solo para llorar sin ánimos de nada, un llanto sin sentido, puesto que no era un llanto, las lágrimas simplemente caían por su rostro, hecho inexplicable para una criatura de su edad. Al caer la noche, la fiebre se apoderó de la vulnerable bebé, su pobre madre, atinaba a caer en llanto mientras pedía ayuda a su vecina, la misma que con movilidad, salió a buscar apoyo médico, lo asombroso, fue que la fiebre calmó a la 1 de la madrugada... inmediatamente después Silvia, gritaba y lloraba fuertemente con los ojos muy, pero muy abiertos, este suplicio para Marta, transcurrió hasta las 3:00 am, hora en la que Silvia, entró nuevamente en esa fase de dormirse mientras las lágrimas caían por sus mejillas. Marta, agotada y sollozante, cayó en brazos de Morfeo.

Al día siguiente del acontecimiento paranormal, Silvia, no despertaba y sus latidos eran muy pausados... Asustada, Marta cogió a su hija y la acomodó entre sus brazos a la altura de su pecho; pellizco con delicadeza a la pequeña, para despertarla, hecho que la traumó de por vida, Silvia tenía los ojos completamente negros, y poco a poco comenzaron a hundirse, teniendo como resultado unas horripilantes cuencas pero, en realidad no lo eran, el vacío de aquel resultado, era nada más y nada menos la pérdida del espíritu habitante en cada ser, esa pureza y bondad intrínseca en el humano recién nacido. Víctima perfecta para la terrible "Pishacha" la demonio con heterocromía, que en sus ojos bicolor, suele albergar almas, la misma que enferma a los inocentes para luego a través de su mirada, perturbe el alma del secuestrado hasta succionarla toda en menos de dos noches.

Al pasar algunas horas, La vecina de Marta gritó completamente asustada, con la escalofriante escena que testificó, Silvia tirada en el suelo, al parecer lanzada de una altura considerable para haberla desnucado, A su costado, tirada pero aún respirando, estaba Marta, con los ojos completamente negros...
 

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