Tras probar el estofado, Margarita le dijo con sincera satisfacción a su sobrina de diez años:
-Está muy rico, cariño, algún día serás una excelente cocinera. Por cierto, ¿qué tal están tu mamá y tu hermanita?
-¡Pero, tía Margarita, eso tiene que preguntárselo la que cocina a la que prueba y no al revés!





