El Salvador

Minicuento lovecraftiano: Dormí y soñé. Ahora bien, mis sueños pronto se convirtieron en pesadillas preñadas de un horror indecible. Vi cómo nuestro plácido mundo era invadido por una jauría de seres abominables, que arrasaban sin razón ni misericordia todo lo encontraban. La vida y la belleza del mundo desaparecían a su paso, pero ellos seguían adelante en su locura destructora, sin mostrar compasión ni remordimientos, convirtiendo los bosques en desiertos y los mares en sumideros. Incapaz de soportar unas

Dormí y soñé. Ahora bien, mis sueños pronto se convirtieron en pesadillas preñadas de un horror indecible. Vi cómo nuestro plácido mundo era invadido por una jauría de seres abominables, que arrasaban sin razón ni misericordia todo lo encontraban. La vida y la belleza del mundo desaparecían a su paso, pero ellos seguían adelante en su locura destructora, sin mostrar compasión ni remordimientos, convirtiendo los bosques en desiertos y los mares en sumideros. Incapaz de soportar unas visiones tan atroces, me desperté bruscamente, pero entonces me di cuenta de que mis pesadillas se habían hecho realidad, del mismo modo que a veces la realidad se convierte en una pesadilla. Aquellos seres abominables existían realmente y durante mi sueño se habían extendido sobre la faz de la Tierra como una epidemia implacable. Pero ahora estoy despierto y les adjudicaré a esos monstruos el castigo que merecen. Tal es la misión que los Hados inexorables me han encomendado a mí, el Gran Cthulhu, y en breves salvaré al mundo destruyendo a esas criaturas monstruosas, que, según creo, se autodenominan "hombres".

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