Duelo

Antes de partir para Egipto en busca del reposo eterno, Daniel Hunter, el cazador de demonios por cuyas venas fluía sangre de vampiro, llegó a una siniestra localidad de Nueva Inglaterra acompañado por su único amigo, el cuervo parlante Mister Poe (que, curiosamente, era la reencarnación del gran poeta norteamericano). El sexto sentido de Daniel le había señalado la presencia del Mal en aquella localidad y, cuando el cazador llegó allí en plena noche, pudo comprobar que se habían cumplido sus peores pronóst

Antes de partir para Egipto en busca del reposo eterno, Daniel Hunter, el cazador de demonios por cuyas venas fluía sangre de vampiro, llegó a una siniestra localidad de Nueva Inglaterra acompañado por su único amigo, el cuervo parlante Mister Poe (que, curiosamente, era la reencarnación del gran poeta norteamericano).

El sexto sentido de Daniel le había señalado la presencia del Mal en aquella localidad y, cuando el cazador llegó allí en plena noche, pudo comprobar que se habían cumplido sus peores pronósticos. Muchos habitantes de la villa yacían muertos sobre calles ensangrentadas y los supervivientes se habían visto obligados a huir de un terrible enemigo, que las escasas fuerzas de la policía local no habían conseguido detener. Lo más horrible de todo era que aquel demonio había poseído el cuerpo de Mary Smith, una chica de diecisiete años guapa, alegre y cariñosa, que hasta entonces había sido una de las personas más populares y queridas del vecindario. Incapaces de recelar de una chica a la que conocían desde que era un bebé, numerosos vecinos, incluidos varios agentes del sheriff, habían sido asesinados antes de comprender qué estaba pasando.

Y la masacre todavía no había terminado, pues aquella cosa estaba registrando minuciosamente todas las casas del pueblo, en busca de los supervivientes que no habían podido huir a tiempo y permanecían ocultos en sus residencias.

Estos detalles le fueron revelados a Daniel por un policía gravemente herido, que le dijo antes de perder el conocimiento:

-Esta tarde los padres de Mary denunciaron que había sido raptada por unos desconocidos mientras volvía del instituto. Un testigo declaró que la habían metido a la fuerza en la cabina de una furgoneta y, aunque no pudo detenerlos, consiguió fotografiar la matrícula con su teléfono móvil. Este dato nos permitió localizar a los secuestradores, que la habían escondido en una casa de las afueras. Yo fui allí con el equipo de rescate. Entramos y, como los secuestradores opusieron resistencia armada, tuvimos que matarlos a todos. Luego encontramos a Mary atada en el sótano, donde al parecer la habían usado para una especie de ritual satánico. Como era nuestro deber, la desatamos inmediatamente, pero ella le robó su fusil a un compañero y nos acribilló a tiros, mientras se reía como un demonio. Yo conseguí huir, pero…

Entonces el agente se desmayó y Daniel, tras darle los cuidados necesarios para que no se desangrara, partió hacia la casa donde se había celebrado el ritual, guiado por el hedor a muerte que se desprendía de dicho edificio. Al entrar, vio que uno de los secuestradores aún sostenía en su mano muerta un libro de tapas oscuras, con aspecto de ser un grimorio de magia negra.

Recogió el libro y lo abrió, pero no pudo leer su contenido, porque todo estaba escrito en clave. Mister Poe, que en su vida anterior había sido un gran aficionado a la criptografía, se posó sobre el hombro de Daniel y examinó rápidamente los signos que cubrían aquellas páginas amarillentas. Luego dijo:

-Creo que reconozco ese sistema de escritura críptica. Fue usado en la antigua Roma, lo cual me hace suponer que el texto está escrito en latín, aunque también podría estar en inglés antiguo. Si me das algún tiempo, podré descifrarlo y, con un poco de suerte, quizás encuentre la forma de revertir el hechizo y expulsar al demonio del cuerpo de Mary.

-De acuerdo. Usted puede quedarse aquí y examinar el libro, pero yo debo buscar a ese monstruo y detenerlo antes de que cause más muertes.

Tras separarse del cuervo, Daniel recorrió las solitarias calles del pueblo en busca de Mary, pero no tuvo éxito hasta que sus finos oídos captaron los ecos de varios disparos procedentes de la comisaría. El cazador de monstruos apuró el paso, pero cuando llegó su adversario ya había tenido tiempo de causar una nueva masacre, acabando con el sheriff y con todos los agentes que se habían atrincherado en la comisaría. Daniel entró en el edificio con su espada en la mano y se encaró con Mary, que parecía más dulce y bella que nunca, salvo por el fuego infernal que refulgía en sus ojos y por las numerosas manchas de sangre que habían enrojecido su blusa. El demonio que la poseía le dijo a Daniel, sin mostrar ningún temor ante su presencia:

-Hola, no hace falta que te presentes. Sé que eres ese vampiro que caza demonios, pero que nunca le haría daño a una persona inocente.

-Veo que me conoces bien, monstruo.

-En efecto. Y por eso estoy tan tranquilo. Sé que podrías matarme fácilmente con tu espada, pero también sé que no lo harás, pues entonces también matarías a la chica cuyo cuerpo ocupo. Una pobre niña inocente, que no tuvo la culpa de ser seleccionada por mis adoradores para servir de recipiente a mi espíritu… Sería una lástima que la pobrecita se fuera al infierno conmigo, ¿no crees?

Daniel apretó los dientes y no respondió, pero reconoció para sus adentros que el demonio tenía razón. Él no podía destruir al monstruo sin hacerle daño a Mary.

Disfrutando con su confusión, el demonio agarró el revólver de uno de los policías que había asesinado y disparó sobre Daniel, que ni siquiera intentó esquivar la bala. Esta penetró en su cuerpo produciéndole un fuerte dolor, aunque sus poderes de vampiro curaron rápidamente la herida. Sin embargo, el monstruo disparó de nuevo una y otra vez, hasta agotar las balas del cargador. Luego tomó otra pistola y volvió a disparar, sin que Daniel, aunque cada vez más debilitado por el dolor y la pérdida de sangre, hiciera nada para defenderse. El monstruo sonrió y le dijo, sin dejar por eso de disparar:

-Sé que tu poder te ofrece una enorme protección frente a las armas humanas, pero antes o después caerás. Yo de ti huiría ahora que aún puedes moverte. Luego, aunque quieras, ya no podrás hacerlo.

Daniel no se movió ni dijo nada, pero pensó:

-Es cierto, cuando ya no me quede sangre en el cuerpo caeré y entonces esa cosa podrá rematarme con mi propia espada. No puedo luchar, porque entonces podría matar a Mary. Y, si huyo, él tendrá vía libre para seguir matando a la gente del pueblo. Por ahora está entretenido conmigo y no se acuerda de los vecinos. Pero después… Bueno, será mejor que Mister Poe haga su trabajo lo antes posible.

Pero el cuervo no aparecía y el demonio, que tenía muchas armas a su disposición, seguía disparando, divertido por la tenaz pero inútil resistencia de Daniel. Cuando este sintió que sus poderes estaban empezando a fallar, se dijo:

-Si no me queda otro remedio, tendré que matar a Mary. Sacrificaré una vida inocente para salvar muchas más. Su sangre me perseguirá para siempre y nunca podré descansar en paz con semejante crimen en mi conciencia, pero…

Cuando Daniel se aprestaba para atacar, Mister Poe entró en el edificio por una ventana y le dijo a su amigo:

-No he encontrado en el libro ninguna forma de revertir el hechizo, pero sí he encontrado otra invocación que quizás nos solucione el problema.

A continuación, el cuervo pronunció rápidamente unas cuantas palabras en latín medieval, que solo tenían efecto si las decía un iniciado en las ciencias oscuras, como el propio Mister Poe. Como consecuencia de aquel hechizo, una pared de la comisaría se vino abajo e hizo su aparición una de esas abominaciones primordiales que los antiguos hechiceros llamaban “devoradores de almas”. El nuevo enemigo intentó atrapar a Daniel, pero este aún conservaba suficiente energía para esquivar su ataque, por lo que el devorador de almas decidió centrarse en Mary. Ella disparó varias veces sobre el devorador, pero no consiguió hacerle ningún daño. La chica poseída fue atrapada fácilmente por los tentáculos del monstruo, que absorbió rápidamente su espíritu… o, mejor dicho, uno de los dos espíritus que había en su cuerpo, concretamente el del demonio que la poseía. En cambio, dejó en su sitio el alma original de Mary, que, al ser mucho más débil, no le interesaba como alimento. De ese modo ella quedó libre del demonio que la había poseído, mientras que este se vio prisionero dentro del cuerpo del devorador, que era incapaz de controlar. Y Daniel aprovechó aquella oportunidad para destruir a ambos demonios con un solo golpe de su espada. Tras descansar un poco para reponer fuerzas, Daniel tomó en sus brazos a Mary, que estaba desmayada, para llevarla al hospital. Mientras caminaba, le preguntó a Mister Poe:

-¿Y qué podemos hacer con el libro de hechizos? No podemos dejar que algo así vuelva a caer en malas manos.

-Podríamos venderlo al agente Martins del FBI. Seguramente nos dará mucho dinero a cambio.

-¿Dinero?

-¡Pues claro, Daniel! ¿O crees que un billete para Egipto con derecho a transporte de mascotas te lo van a dar gratis?

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