Sólo tengo 17 años, mi madre ha muerto hace unos meses, la extrañaba en demasía, para mi edad considerarme loco es algo descabellado e irónico, sin embargo escribir todo esto desde un centro psiquiátrico lo corrobora... al menos eso es lo que dicen. pero eres tú quien va juzgar y sentenciar dicho diagnóstico.
No me considero un orate, pero si alguien que fue engañado y por ende actuó de una manera muy insensata e impulsiva... sin perdernos, como les comentaba, mi madre ha fallecido hace unos meses, solía extrañarla mucho, pero dejó de pasar, hace exactamente un mes, cuando ya no me daba gracia verla... antes de dormir alguien se me acercaba, se sentaba en el catre de mi cama y lloraba mucho mientras acariciaba mi cabello. Puesto que mi cerebro estaba ya casi dormido, lo dejaba pasar. Cada noche, durante un tiempo prolongado fue lo mismo. El cambio fue drástico cuando cierto día las caricias me despertaron, eran quizá dos o tres de la madrugada, me asusté mucho, la quien solía darme cariño... era mi madre... sentada llorando, con la mirada perdida y el rostro ya un poco demacrado, el pavor y ese sensación de asfixia se apoderaron de mi ser. Fueron los diez segundos mas largos de mi vida, lástima que no fueron los últimos...
A la mañana siguiente le conté lo ocurrido a mi abuelita, mujer ya adulta que se quedó con total cuidado de la casa y en efecto la de mi hermanita... bueno parcialmente la mía. Se pasmó y solo dijo:
- Yo solía hacer eso con tu madre cuando era una bebé, y también contigo hasta antes que cumplas doce, ahora, suelo hacerlo con tu hermanita. Pero a lo mejor sólo se está despidiendo de ti, descansa y reza mucho por ella antes de dormir.
No le presté interés y salí a jugar.
Esa noche no fue una excepción, el suceso se repitió al pie de la letra, pero ahora, hablé con mi madre, ella me comentó algunas cosas mías, curiosamente hasta antes de mis diez años. Yo escuchaba atento y ella a la par de contarme llorando sus recuerdos, me acariciaba la cabeza. Pero notaba que su rostro cada vez se ponía menos atractivo, creo que ya me causaba algo de temor.
Nuevamente, en el almuerzo, le comenté a mi abuelita todo lo místico que me pasó la noche anterior, ella, en efecto se volvió a asombrar y me dijo algo similar... ¡No!; recuerdo que me comentó con exactitud todo lo que mi madre me había dicho ¡Exactamente lo mismo!
Este acontecimiento se repitió por varios días, y el miedo era algo inevitable, ver a mi madre podrirse poco a poco, me torturaba y creo, que ya no quería dormir por ese motivo... hasta que cierto día no soporté más y decidí protegerme...
Llegó la noche, el sueño me abrumó pero el miedo era más fuerte así que armado de valor y con un crucifijo puntiagudo esperé que mi madre se me acercase... tres de la mañana en punto; el espectro asechó mi cama... se sentó y comenzó con su llanto...
¡VETE! ¡LÁRGATE YA ESTÁS MUERTA! ¡DÉJAME EN PAZ! ¡YA NO TE QUIERO ESCUCHAR LLORAR!
Repetía una y otra vez totalmente alterado frases similares a las que acabo de citar mientras la apuntaba con la cruz... mi madre, se secó las lágrimas y me decía:
- Hijito mío, tranquilízate, reycito de mi vida, no soy tu madre, siempre fui yo; pero no quería quitarte ese sueño bello de pensar que era tu madre la quien te visitaba...
Me desconcerté y fue tanta mi frustración y coraje que ambos forcejeamos, sentados en la cama, ella seguía recalcando que no era mi madre y yo, por mi parte, solo le pedía mi tranquilidad... fue tanta la gresca y en medio del descontrol terminé gritando luego de empuñar el crucifijo en su ojo, mi madre grito, y su rostro era muy horrendo, seguía diciéndome que me detenga y que no es mi madre, mi ira fue tanto que clavé un par de veces más el crucifijo en su rostro, hasta dejarla inerte... sentí paz... recé y me dormí.
Vaya sorpresa la mía al despertar y ver la macabra escena, mi abuela estaba tirada con ambos ojos reventados, el rostro desfigurado y debajo de ella un charco de sangre...
La policía vino y me llevó de inmediato... nadie creyó mi versión, hasta que el diagnostico psiquiátrico fue la siguiente...
Tengo el síndrome de "Capgras". Y confundí todas las noches a mi abuela con la presencia de mi madre...





