El Cuarto de la Abuela

El Cuarto de la Abuela

Hacía mucho que no intimaba con Cristobal, mi actual y única pareja; viene al pueblo cada seis meses, desde año y medio viene laborando en la capital, la espero ansiosa, el "sexo virtual" no es lo mismo para una pareja ya estable desde hace 4 años y sexualmente activa; mi nombre es, Alejandra, tengo 25. Debido a mi última experiencia carnal, he decidido contarles lo siguiente, esta es la confesión sobre mi traumática experiencia.

Terminábamos la videollamada, la última de ese tipo, dentro de dos días, Cris, llegaba al pueblo; estaba echada, ya relajada debido al orgasmo, Cristobal, por su parte me despidió y se fue a dormir. Volví a ducharme y en ese lapso, mi padre, partido en dos por la pena, sollozante y con una voz muy resquebrajada, me dijo...

- Acaba de fallecer, mamita Laura murió, no aguantó "la purga" que ese maldito chamán de mierda, le dio. Tanto que ha creído que el Diablo le sigue, bebió uno de esos brebajes, no durmió por 4 días, no comió 3 y hoy murió, no tenía ningún conocimiento al respecto, tu tía Rocío me lo acaba de confesar, ella se enteró por unos manuscritos no tan legibles que, tu abuela agonizante escribió. Pero ahora mismo haré la denuncia contra ese desgraciado, esto no se quedará así.

- Que en paz descanse papá, ya la abuelita estaba algo viejita y ambos sabemos que no estaba en sus cabales... - fue lo que Alejandra le respondió -

- Eso no quita el hecho de que sea mi madre Alejandra, arréglate, iremos a velarla, el entierro será en tres días, desde hoy la velaremos, la están velando en su casa. Avanza...
 

Disgustada, tuve que acatar el mandato, mi abuela vivía sola, estaba loca, seguro nadie se acordará de ella después de que la entierren, tendré suerte si encuentro a alguien con quién hablar en su velorio...

Cómo lo predije, solo asistieron sus hijos y algunos primos míos, al igual que yo, contra su voluntad.

A la mañana siguiente tenían a la abuelita lista en su ataúd, no quería verla, pero por reto de Carlos, un primo pendenciero, acepté, grave error, nunca es bueno mofarse de los muertos, recuerdo claramente, su piel reseca, pellejo y huesos, cuencas muy dibujadas, labios chupados, como si ya estarían pudriéndose y en consecuencia estén dentro de la boca; ¡horrendo! Esa es la palabra correcta. Dá igual, continuaré con esta confesión, bebí algo de café, pero antes de ello, imité a mi abuela, gesticulé para quedar de una forma similar al cadáver, y con la misma tuve un fallido intento de asustar a mis primos, hice el ridículo. Fui a dormir, pero me puse a pensar en el feo rostro de mi difunta abuela.

Hice mis quehaceres rutinarios, laborales como hogareños, Cris, llegaba a la mañana siguiente, hablaba con él para nuestro encuentro, todo estaba premeditado, todo bajo control... me saltaré éste día, puesto que no hice ni hubo nada interesante... bueno, lo cierto es que esperé en el terminal a mi amor, en cuanto lo vi, corría hacia él, lo abracé, subimos a un mototaxi y con las mismas nos dirigimos a su casa, estaba repleta por sus sobrinos y padres, ambos estabamos lo suficientemente cachondos como para esperar que se vayan, así que para distraernos, fuimos al velatorio de mi abuela, de paso saludaba a mis padres, tíos, asimismo les daba el pésame. Al llegar, todos alistaban para la marcha fúnebre hacia el cementerio, era hora de que enterrasen a mi abuelita... poco a poco comenzaron a irse, como en fila india, Cristobal y yo, esperábamos ser los últimos en dicha fila, pero, el muy desgraciado, comenzó a manosearme debajo del vestido que llevaba, me sedujo y me convenció hacerlo ahí, mientras haya tiempo de estar solos, yo acepté, que estúpida fui, pero a veces los instintos son más potentes que la razón. Nos metimos al segundo cuarto libre, olía mal, como a orina y ropa húmeda, pero había una cama y eso bastaba. El acto terminó algo prematuro, me disgustó, pero lo comprendí; quedé tirada en la cama, acomodé la almohada, pero fue desagradable mi sorpresa, al enredarme con algunas canas largas, en ese entonces, deduje que era el cuarto de mi difunta abuela. Caminé extraña viendo los cuadros, abrí el cajón que tenía al costado de la cama, había un pequeño escrito, lo leí por mera curiosidad
 

- " Y con éste pacto, con éste contacto, dejo campo abierto para que el muerto que quiero y he visto en su tumba, haga su aparición dentro del mundo carnal, te ordeno pues, hombre del pasillo infinito, entres por la puerta roja detrás de mi cabeza y con tu cabello dejo nuestro acuerdo sellado"-
 

De inmediato la piel se me erizó, "si que esta vieja andaba loca" me dije.

El cargo de conciencia se apoderó de mi, me sentía asquerosa y muy, pero muy irresponsable. Había tenido sexo en la cama de mis abuelos, y había tirado al suelo sus últimos cabellos.
 

- Vámonos, no quiero estar aquí. Le dije a mi Cris. Él asentó mientras se abrochaba el cinturón. Desde esa noche, mi vida nunca fue la misma.
 

Al anochecer, la casa estaba muy callada, era obvio, debido a la reciente pérdida. Despedí a mis padres y mi hermano menor. Estaba algo cansada, bueno, muy cansada, el sueño fue profundo y dormí casi de inmediato. Lo que ahora relataré fue tan real como cualquier cosa palpable.

Comencé a sentir que me faltaba el aire, entonces abrí los ojos, yacía inerte en mi cama, el aire que me faltaba era a raíz de una asfixia, lo tétrico de ésto, fue que el origen de la asfixia. Canas largas enredadas en mi cuello, las mismas que brotaban por debajo de mi almohada. poco a poco fueron desatándose, para luego, al costado izquierdo de mi almohada, aparezca mi decrépita y espeluznante abuela, bueno sólo su rostro... gritaba y gritaba, era horrendo, sus cuencas negras como no se imaginan, el fétido aroma que su boca sin dientes emanaba, y la frase que nunca olvidaré, proveniente de ese maloliente lugar.
 

"Respeta a los muertos, o terminarás como yo... "
"Respeta a los muertos, o terminarás como yo... "
"Respeta a los muertos, o terminarás como yo... "


Tres veces, recuerdo claramente que fueron tres veces... sentía que me moría del miedo, tenia meada y cagada la cama, era la peor pesadilla que jamás pensé tener... se escondió bajo la almohada, abrí los ojos y pegué un grito tan fuerte que desgarré mi garganta... mi padre vino de corriendo, aún estaba despierto, pese ser casi las 3 AM... era comprensible, su madre estaba muerta... le conté todo, me dijo que me santificara, que seguro es por haberla visto dentro del ataúd.

Esa noche, no pude dormir... al despertar, lo primero que hice, fue comentarle lo ocurrido a Cristobal, siendo su respuesta, la misma que de mi padre. Fui a rezarle pidiéndole perdón en su tumba, luego de llorar a mares, regresé al trabajo... esa misma noche, al intentar dormir, la pesadilla regresó, esta vez, mucho más gráfico y siniestro que la anterior...

Dormía tranquilamente, cuando mi demoníaca abuela apareció con un punzón en una de sus manos, el sudor comenzó a regarse prolongada y a chorros... mientras repetía esa frase del mal... introducía el punzón en mi parte íntima ..


"Respeta a los muertos, o terminarás como yo... "
"Respeta a los muertos, o terminarás como yo... "
"Respeta a los muertos, o terminarás como yo... "

Me desperté, gritando, esta vez, con un tono más apagado, debido a las lesiones por la noche anterior. Lo increíble, mi cama estaba llena de sangre, la misma que salía de mis genitales... era temprano para mi menstruación, sin embargo, culpé a ese ciclo del sangrado.

Fui al médico, me recetaron antibióticos por el desgarre de mi laringe o faringe, no recuerdo bien, momento, ya recordé, mis cuerdas bucales estaban dañadas. Temerosa y no satisfecha con lo que el médico me recetó y por su ambigua respuesta sobre mi repentino sangrado (es hormonal o por la pena), fui a ver al chamán, el mismo al cual mi abuela solía recurrir. Llegué a su paradero gracias a los datos que mi padre mi brindó. Me contó la verdad, lo que mi abuela hizo, fue algo digno de una película de terror...

Se sentía tan sola y olvidada, que intentó contactarse con mi difunto abuelo, un hombre malvado, machista, retirado del ejercito, luchó contra las guerrillas, mató a muchos terroristas, era como dije, un hombre malo... pero, amaba y tenía como Diosa a mi abuela, éste fue el motivo por el cual, ella intentó conversar con él nuevamente, hizo algo oscuro sobre ocultismo, el ritual le pedía contacto directo con alguna parte del cuerpo del muerto que deseabas ver, (enseguida recordé los cabellos de mi abuela en esa almohada) Pero lo que mi abuela no sabía era, que, al verlo, no estaría con esa típica forma de un abuelito... lo que el chamán me dijo y mi abuela puesto que ella se lo contó, es que en cada noche,aproximadamente de dos a dos y media de la mañana , él aparecía en su cama, con un aspecto demoníaco, como si fuese un zombi, podrido, maloliente, sin ojos y baboseaba cosas horrendas, las mismas que al parecer las vivió en la otra vida, por sus acciones, era fácil deducir que regresó del infierno. Para combatir este mal, ella fue por los servicios del chamán, el mismo que tenía en frente... me pasmó su declaración, la única forma de eliminar mi malestar, era bebiendo el brebaje que me daría por un alto costo, pero, recalcando que esa pócima, fue la que mi abuela había bebido... antes de vendérmela, me pidió que hiciera estas anotaciones, para dejar en claro que es mi voluntad, pese las advertencias. Hoy la beberé y quiero dejar en este escrito, que si algo malo me pasa, yo me la busqué. Llevo cuatro noches sin dormir y no quiero que esto se prolongue. Espero, soportar "la purga"...

Autor: Gaspar Paredes

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